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El problema es: ya que hay algo que perdura y son los principios de la naturaleza, ¿qué es “lo que no muere” (en el hombre)? –cuando se sobrepone a la muerte, ¿cuando se concentra en morir o cuando vive indiferente a la muerte?-.
Es la pregunta por lo trascendente en relación a los humanos (suponiendo un todo inmanente y la finitud de las vidas humanas).
Es necesario preguntarse, como base, ¿qué es lo que perdura en el hombre (mientras vive y cambia sensiblemente, cómo es que hay algo que perdura)? ¿Y acaso es que puede perdurar algo de él o de ella, después de su muerte?
Montaigne sigue a Lucretius en su ensayo sobre el filosofar como aprender de la muerte (¿y sigue a Epíkouros en cuanto al ensayo de la amistad?).
Whitman sigue a Lucretius en el poema This Compost.
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on 26 marzo 2009
at 4:48
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