LA PHILÍA EPICÚREA. preludio 1
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Así como Aristotéles fue el primero en hacer de la philía una virtud irreductible, y en investigar, de modo más metódico que cualquiera de los filósofos anteriores, su fundamento psicológico, percibiendo con claridad sus consecuencias metafísicas; Epíkouros fue el primero en dar a la philía (amistad)[1] un fuerte cariz práctico, volviéndola un elemento fundamental de su sistema filosófico, al describirla según reglas precisas y consagrarla notablemente. Por cierto el atomista de Sámos fue el primero que concibió, fuera de toda organización política, la idea de comunidades reunidas para cultivar la amistad, instituyendo una organización tendiente a preservarla. En el mismo sentido, tal vez se podría comparar la comunidad epicúrea a la agrupación pitagórica, pero es evidente que en esta última la philía tuvo una significación religiosa y política que no tuvo entre los epicúreos, y que, por lo mismo, el culto de la amistad era en tal caso un aspecto inseparable de otras preocupaciones a las cuales se supeditaba la philía. Tal como lo destacó Jean-Claude Fraisse[2], no resulta tan interesante la transitoria aparición de esas comunidades como los principios sobre los cuales se fundan y la concepción de la ética a las que sirven de ilustración.
[1] Aquí la noción de philía es traducida a la manera en que usualmente se ha hecho: como amistad. Si bien, la palabra philía presenta diversas acepciones complementarias, por ejemplo: afecto; afición; deseo; buena disposición; benevolencia; inclinación; crédito; gesto o prueba de afecto; amor. Todas estas significaciones son, a la vez, importantes para el adecuado entendimiento de la noción griega, por lo que nos parece conveniente desde ya remarcarlas.
[2] Fraisse, J-C.: PHILÍA. La notion d’amitié dans la philosophie antique, p. 288, Librairie J. Vrin, Paris, 1984.
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Así como Aristotéles fue el primero en hacer de la philía una virtud irreductible, y en investigar, de modo más metódico que cualquiera de los filósofos anteriores, su fundamento psicológico, percibiendo con claridad sus consecuencias metafísicas; Epíkouros fue el primero en dar a la philía (amistad)[1] un fuerte cariz práctico, volviéndola un elemento fundamental de su sistema filosófico, al describirla según reglas precisas y consagrarla notablemente. Por cierto el atomista de Sámos fue el primero que concibió, fuera de toda organización política, la idea de comunidades reunidas para cultivar la amistad, instituyendo una organización tendiente a preservarla. En el mismo sentido, tal vez se podría comparar la comunidad epicúrea a la agrupación pitagórica, pero es evidente que en esta última la philía tuvo una significación religiosa y política que no tuvo entre los epicúreos, y que, por lo mismo, el culto de la amistad era en tal caso un aspecto inseparable de otras preocupaciones a las cuales se supeditaba la philía. Tal como lo destacó Jean-Claude Fraisse[2], no resulta tan interesante la transitoria aparición de esas comunidades como los principios sobre los cuales se fundan y la concepción de la ética a las que sirven de ilustración.
[1] Aquí la noción de philía es traducida a la manera en que usualmente se ha hecho: como amistad. Si bien, la palabra philía presenta diversas acepciones complementarias, por ejemplo: afecto; afición; deseo; buena disposición; benevolencia; inclinación; crédito; gesto o prueba de afecto; amor. Todas estas significaciones son, a la vez, importantes para el adecuado entendimiento de la noción griega, por lo que nos parece conveniente desde ya remarcarlas.
[2] Fraisse, J-C.: PHILÍA. La notion d’amitié dans la philosophie antique, p. 288, Librairie J. Vrin, Paris, 1984.
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on 29 marzo 2009
at 12:30
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