La exhortación de Lucretius: no cegarse a la vida

Posted by Carnets

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El criterio de la saciedad: el “libre de preocupación” (II, 46-47).
Cura solutum. Sin ligarse al afán (por otros fines).
Lucretius sugiere un “no”, el más difícil, pero el más pacífico.
El silencioso y distante “no” de los dioses.
Toca analizar, según el tema: lo que no muere (lo trascendente), el comienzo del segundo canto de RN (versos 1 a 61).
Para el pacífico epicúreo la oposición no es tanto a lo que muere, como a lo que se ciega a la vida, a la trascendencia, a lo finito, y a la singular y solidaria soledad de cada cuerpo sensual y sensible.
Lo inmortal es también: lo que no deja lugar a lo tanático.

El alma: corporal y atómica, lo más sutil: es algo frágil, nunca abolible o aniquilable, nunca incolmable (como el espacio infinito); inalienable.
El alma es agregado proclive a la vida.

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