El criterio de la naturaleza y la sombra de Lucretius

Posted by Carnets

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Una vez saciado, hace sentido el inicio del segundo canto: “suave es…”.
Sí, Lucretius apenas recuerda de Epíkouros lo más duro, el gesto indiferente en oposición a la masa. Lo que a ellos interesa, a mí me lleva sin cuidado… Hay que atender a eso. Sin embargo, la proporción de emociones es distinta. Lucretius parece más duro, menos gregario, más burlón, más distante y más erótico (al remarcar los nuevos comienzos y el necesario fin de los ciclos). Nada hay que nazca sin implicar muerte. Pero no todo muere del todo. El punto es cambiar el enfoque, variarlo. Ya no se trata del criterio del que muere, sino de lo único que trasciende: la naturaleza (más allá de los hombres). Se tratará entonces de volverse al criterio de la naturaleza, a su rasero. La naturaleza pervive por la muerte de los hombres.
Lucretius: un auténtico naturalista.

Es Lucretius quien bien podría proclamar (en burla) a Memmio (Memmius), la frase atribuida a Aristotéles: “¡Ay!, Amigo, ¡no hay amigos!”).

Lucretius confió menos en la memoria y pensó más en la imaginación. Quizá su juventud influyó en eso. El enfoque lucreciano no se orientó a preservar memoria, sino a burlar las supersticiones y en confirmar la necesaria renovación de la pluralidad real. ¿Apostaba, acaso insistentemente, por la juventud (ese verdor de la edad)?

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