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-La sentencia vaticana 14 (GV, XIV) nos recuerda lo siguiente: “ya hemos nacido una vez, no es posible nacer dos veces, y conveniente es dejar de vivir para la eternidad
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-La sentencia vaticana 19 (GV, XIX) indica algo importante para la relación gratitud y vida (previa a la muerte): “el anciano que olvida el bien pasado es como si hoy hubiera vivido”.
La sentencia vaticana 17 (GV, XVII) añade algo ligado a lo anterior: “no es el joven el contento, sino el que ha vivido bien –a la manera de un grato anciano-, pues el joven, aunque pletórico en el mayor grado, yerra, por su pensamiento alterable a causa de la suerte; entretanto el anciano, en su vejez, ha anclado como en un puerto, aquellos bienes que había esperado antes inciertamente, preservándolos por el seguro medio de la gratitud (kháris)”.
Hay otra sentencia en relación directa con las anteriores. Es la sentencia vaticana 35 (GV, XXXV): “no hay que estropear las cosas presentes por el deseo de las ausentes, sino
El temple grato y epicúreo tiende a agradecer el bien alcanzado o disfrutado más que a ansiar un futuro bien.
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- La sentencia vaticana 31 (GV, XXXI) –que es también el fragmento 53 de los atribuidos a Metródoros, según Körte), afirma: “respecto a todas las otras cosas, es posible procurarse seguridad, pero ante la muerte todos los hombres habitamos “una ciudad sin muros””.
(Pròs mèn tâlla dynatòn aspháleian porísasthai khárin dè thanátou pántes ánthropoi pólin ateíkhiston oikoûmen).
Un punto central: ¿qué significa que “khárin thanátou” (gracias a la muerte) “pántes ánthropoi oikoûmen” (los hombres todos habitamos) una ciudad desprovista de muros de protección?
La sentencia es atribuida a Metródoros por Stobeus.
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Muerte y dolor (previo al morir):
-Todo dolor tiene un límite. El más intenso presenta un término en brevísimo tiempo, y el más prolongado alcanza un nivel apenas superior al placer
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Epíkouros.
LA MUERTE (thánatos)
Exhortación del maestro Epíkouros: “acostúmbrate a pensar (synéthize nomízein) que la muerte (hò thánatos) es nada (oudén) en lo relativo a nosotros (pròs hemâs)”.
Destaco la segunda máxima capital (KD, II).
Mientras estamos vivos, no se presenta la muerte (propia) y cuando se presenta, ya hemos dejado de ser nosotros (dejado de sentir).
La muerte
Thánatos: oudèn.
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on 27 marzo 2009
at 5:45
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