Sobre el enfoque filosófico de los epicúreos (1)

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Otros valores que se derivan del enfoque epicúreo:

-La vida de un ser humano alcanza su cima cada vez que se percibe la vida con placer.
La expresión griega para aludir al placer es hedoné y significa: agrado, dulzura, y suavidad.

El priorizar la obtención de hedoné es lo que produjo que a los epicúreos se les llamara “hedonistas”. Tal apelativo prontamente pasó a tener un tono despectivo y se confundió con la búsqueda ansiosa de emociones intensas y a la prisa en gozar sensualmente de lo que haya a disposición del cuerpo.
Así, una doctrina cuyo propósito original era la serenidad se asoció a la vanidad que se apresura en la continua consecución de nuevos estímulos para un cuerpo que busca sobre todo embriaguez y reposo. Craso malentendido.
-el satisfacer un deseo natural y necesario produce satisfacción y eso permite el contento y la tranquilidad.
La disposición de ánimo que combina: satisfacción, calma, observación de lo inmediato, seguridad suficiente y una confianza real en que se conservará la posibilidad de nuevos motivos de placer. Es eso a lo que se llama “serenidad”, de acuerdo con la propuesta epicúrea.

La philosophía es una actividad práctica que tiende a obtener gradualmente serenidad.
La expresión griega para lo que he denominado “serenidad” es ataraxía.

(Dicha ataraxía es resultado de la ausencia de tarakhés.
La tarakhés indica una imagen, alude a un sedimento de dolor en la mente, una especie de pátina ennegrecedora que obstruye la percepción de lo que ahora se presenta a los sentidos.
Toda preocupación sería efecto de la tarakhés. La eliminación transitoria de ese elemento permite una percepción pura y placentera de lo agradable que radica en las condiciones naturales de cada vida. Captar serenamente la vida es el más fundamental motivo de alegría y gratitud).

Observar el criterio dado por lo que testimonian los propios sentidos, aclarar los conceptos (y la significación de todos los vocablos empleados), discernir los términos propios de cada cosa, captar las posibles causas de los distintos fenómenos naturales, acotar la magnitud del dolor hasta límites insuperables, tener siempre en cuenta lo asequible del placer. Eso es parte de lo que hacen los epicúreos.
La doctrina de los epicúreos, ciertamente, tiene eficacia práctica como una guía para la conducta.

La philosophía es, para ellos, un ejercicio en vistas a la consecución de una actitud vital que se conecta con: la prudencia (phrónesis), la sabiduría (sophía), el dominio de sí mismo (autárkeia), el vivir plenamente (makários zên) y la estabilidad psíquica (galéne).

La operación consistente en filosofar (en griego: philosopheîn) tiene una especial importancia para la doctrina de Epíkouros y los llamados “epicúreos”.
De partida, la philosophía es definida como synekhós enérgema (actividad continua).
¿Qué quiere decir eso? El filosofar no se agota en actos ni acaba en alguna edad, y, en tal sentido, tampoco hay un término definitivo (mientras se está vivo) para filosofar.
Ahora bien, si preguntamos ¿por qué habría que filosofar continuamente durante toda la vida? La propuesta epicúrea responde: porque filosofar es cuidar la propia felicidad (esto implica que la filosofía restaura lo que descubre y actualiza la eudaimonía).

La palabra eudaimonía es un vocablo vinculado con una buena dotación de recursos a fin de vivir satisfactoriamente.
Epíkouros la retoma de una tradición en la cual se asoció, en especial, a la juventud (se insiste en ello, por ejemplo, en los poemas de Teognis), o también se pensó como un logro que sólo podía hacerse efectivo en el balance que se lleva a cabo al momento último de una larga vida (así lo consideró el legislador Sólon). Pero Epíkouros, a diferencia de otros connotados pensadores griegos, confío en la real posibilidad de disfrutar (de un modo sencillo, fácil, y duradero) la eudaimonía.

Así pues, el filósofo de la serenidad hizo de la eudaimonía una constante posibilidad para todos los hombres que estuvieran dispuestos a filosofar.

Epíkouros, de hecho, propuso que la eudaimonía dejara de ser un privilegio de los dioses e insistió en que cualquier ser humano que se encontrara satisfecho (sin sed, sin hambre, con protección y seguridad suficiente entre los hombres) y se aprontara, en compañía de sus amigos, con confianza y en calma, ante el futuro, bien podía compararse a un dios, en cuanto a su felicidad.

This entry was posted on 26 marzo 2009 at 5:57 . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

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